Greenpeace acusa al Consejo de Seguridad Nuclear de reaccionar tarde ante la pésima seguridad de la Central de Ascó
Publicado por BlogEcologico 10 Mayo 2007 en General, Contaminación, Energías.Greenpeace considera que estas tres paradas no programadas consecutivas en tan corto periodo de tiempo se deben a que ANAV (Asociación nuclear de Ascó y Vandellós II) sigue anteponiendo su deseo de obtener beneficios económicos a sus obligaciones con la seguridad de la central, como sucedió en el suceso que afectó en 2004-2005 al sistema de refrigeración de aguas esenciales de Vandellós-2, asunto en el que el propio CSN afirmó que los operadores de la central nuclear había antepuesto sus intereses económicos a la seguridad.
“Es de todo punto irresponsable que una central nuclear dé prioridad a la obtención de beneficios por encima de la seguridad cuando ocurre un suceso tan relevante como el que ha ocurrido en Ascó II y repite el mismo error en dos veces consecutivas. Se trata de un clamoroso fallo de cultura de seguridad, que viene a sumarse a los otros muchos ocurridos semanas antes en esta misma central”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace. La central nuclear de Ascó-2 ha logrado obtener la cifra record de 14 sucesos notificables de seguridad en poco más de 4 meses, desde el 1 de enero de 2007.
“Como en ocasiones anteriores, a pesar de esta preocupante situación, el CSN se ha mantienido de brazos cruzados hasta que los medios se han hecho eco de la noticia”, ha dicho Carlos Bravo.
En efecto, el pasado día 5 de mayo se produjo una parada automática (lo que se conoce como un disparo en el argot nuclear) del reactor de la unidad 2 de la central de Asco. El disparo se produjo como consecuencia de una disminución real del nivel de agua de uno de los tres generadores de vapor del sistema de refrigeración del núcleo del reactor, que es el corazón de la central. Los generadores de vapor son componentes esenciales para el funcionamiento de una central nuclear, siendo los encargados de extraer el calor que se genera en el núcleo.
Tras el disparo, en lugar de mantener parada la central de manera indefinida hasta conocerse las causas que habían motivado el descenso brusco del nivel de agua en el generador afectado, el titular, en un evidente ánimo de continuar cuanto antes la operación para obtener beneficios por la venta de electricidad, decidió “probar suerte” y arrancar a toda prisa para ver si, tal vez milagrosamente, había desaparecido la deficiencia que había motivado el disparo. Lamentablemente, las deficiencias no suelen arreglarse solas, así que, como hubiera sido de esperar para cualquier persona mínimamente razonable, se produjo un segundo disparo del reactor en menos de 24 horas al alcanzar el 98% de potencia por exactamente la misma causa que el primer disparo.
A pesar de la gravedad de un segundo disparo consecutivo, lo que debería haber hecho saltar todas las alarmas tanto en la central como en el CSN, los operarios de la central se limitaron hacer una revisión por encima de los componentes eléctricos del aparato siniestrado y tras unas reparaciones de carácter menor volvieron a arrancar el reactor en menos de 48 horas. El resultado no se hizo esperar, cuando a penas se había alcanzado el 50% de potencia se produjo un tercer disparo del reactor a las 19:30 de día 8.
Resulta lamentable que sea ahora, cuando los medios ya se habían hecho eco de los dos primeros disparos, que el CSN decida intervenir en el asunto, y mandar a todas prisa a inspectores de Madrid para hacer, como asegura en su nota, un exhaustivo análisis de las causas de los disparo. Greenpeace se pregunta ¿dónde estaba el CSN de la socialista Carmen Martínez Ten el día 6 y el día 7? ¿Por qué el Inspector Residente del CSN en la central no impidió el arranque el día 6 si no había seguridad de que se hubiese resuelto la deficiencia? ¿Por qué tampoco se hizo nada el día 8?
Lo ocurrido en la nuclear de Ascó II no debería sorprender a nadie si se tiene en cuenta que en lo que va de año esta unidad ha alcanzado la cifra récord de 14 sucesos notificables al CSN según la reglamentación nuclear. Curiosamente 8 de ellos se deben a la misma deficiencia, un fallo en el sistema de aislamiento de la sala de control, que ocurrió por primera vez el 8 de marzo y que se ha tardado dos meses en solucionar, si es que las deficiencias se han resuelto ya, lo que es dudoso. En el resto de los sucesos se reiteran los errores humanos y las deficiencias en el diseño de la instalación. La situación no es mejor en la vecina central de Vandellós 2 la cosa no es mejor, ni mucho menos, ya que en lo que va de año lleva nada menos que 10 sucesos notificables al CSN, también por errores y deficiencias de diseño.
Es evidente que lo que está ocurriendo en las centrales nucleares catalanas de Ascó y Vandellós II no es normal, en absoluto, y que se trata de un problema directamente relacionado con el poco compromiso de la organización con la seguridad. Teniendo en cuenta el gravísimo suceso de Vandellós 2 en agosto del 2004, cuyas consecuencias se hicieron públicas sólo después de que Greenpeace lo denunciara a principios del 2005, es absolutamente inadmisible que el CSN mantenga su misma actitud permisiva con estas centrales y demuestra, por enésima vez, que es urgente la aprobación de la reforma de este organismo que el Gobierno y el partido socialista tienen bloqueada en el Congreso de los Diputados desde hace nada menos que dos años.
En opinión de Greenpeace, esto demuestra ni ANAV, ni el CSN ni el Gobierno socialista han aprendido nada de las lecciones del accidente de Vandellós-2, a pesar de los informes críticos que tanto la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE como la Asociación de Reguladores Nucleares de Europa Occidental (WENRA) hicieron de la pésima gestión que de este suceso hicieron el CSN y el operador de la central, críticas que también fueron emitidas por el Congreso de los Diputados, tras la investigación parlamentaria de este escándalo nuclear.
Debido a ello, el grupo parlamentario de Izquierda Verde-Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IV-IU-ICV), a instancias de Greenpeace, planteó una proposición de Ley para reformar la Ley de Creación del CSN, con el fin de hacer de este organismo uno verdaderamente independiente de la industria nuclear, totalmente transparente y al servicio de los ciudadanos.
Lamentablemente, transcurridos casi dos años desde la presentación de esta proposición de Ley, el Gobierno y el Grupo parlamentario socialista han tenido prácticamente aparcada esta iniciativa en todo este tiempo, y ahora se corre el riesgo de que la legislatura termine sin que esa Ley haya sido aprobada. Es más, el PSOE ha aprovechado esta coyuntura para tramitar en paralelo otras reformas en materia de energía nuclear que van en dirección contraria al espíritu de transparencia, participación pública y de rigor en la aplicación de la normativa en los que se inspiraba la propuesta.
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