Reducción de la velocidad para luchar contra la contaminación





Si la salud de las personas es prioritaria, resulta necesario ser ambiciosos a la hora de reducir los altos niveles de contaminación de nuestras áreas urbanas. La limitación de la velocidad se ha demostrado como una de las más eficaces, por lo que Ecologistas en Acción anima a usarla a todas aquellas grandes ciudades con problemas de calidad del aire. Pero existen otras muchas medidas que deberían ser aplicadas para acabar con la lacra que supone la contaminación que originan los coches en el ámbito urbano.

La mala calidad del aire que respiramos ocasiona, según el Ministerio de Medio Ambiente, 16.000 muertes prematuras cada año en España. Es decir, una mortalidad cuatro veces superior a la ocasionada por los accidentes de tráfico. Como, además, los principales problemas se dan en las ciudades, donde el contaminador más importante es el coche, es lógico que un gobierno que se preocupe por la salud de los ciudadanos acometa medidas para reducirla.
Entre las posibles medidas a adoptar, la limitación de la velocidad en las vías de acceso a las grandes urbes es una de las que se ha demostrado efectiva en numerosos casos. Muchas grandes ciudades europeas la contemplan, como es el caso de Viena, Berlín, Paris, Munich o Rotterdam. Las emisiones contaminantes se han reducido de forma importante tras su implantación.
Hay que recordar que esta medida no sólo tiene efectos positivos en la reducción de los gases perjudiciales para nuestra salud. También supone una disminución del ruido, una reducción de la siniestralidad –tanto del número de accidentes como de su gravedad–, menos congestión –en contra de lo que falazmente afirman las asociaciones de automovilistas– y una menor contribución al cambio climático al reducirse también las emisiones de CO2.
También hay ciudades, como Graz en Austria, donde la reducción de la velocidad se ha planteado en el interior de la ciudad, reduciendo la velocidad máxima en el 80% de sus calles a 30 km/h, con grandes ventajas en cuanto a reducción de la contaminación y disminución de accidentes y atropellos.
Pero Ecologistas en Acción recuerda que las medidas aisladas no suelen tener una gran efectividad. Es necesario, aparte de estas reducciones de velocidad, acometer otras acciones coordinadas que permitan reducir la grave contaminación del aire que origina el tráfico de automóviles. Entre éstas destacan: la promoción y facilidades para el uso de la bici y los desplazamientos a pie, la creación de carriles reservados para el transporte público, la reducción de los carriles para los coches, las limitaciones al aparcamiento en los centros urbanos, las medidas de pacificación del tráfico y un urbanismo más compacto.
Por último, Ecologistas en Acción recuerda que una gran cantidad de gobiernos municipales y regionales ponen más interés en ocultar a sus ciudadanos la mala calidad del aire que respiran que en poner en práctica medidas para mejorarlo. Por eso, la asociación ecologista anima a aplicar medidas ambiciosas como la que ahora plantea la Generalitat de Catalunya.

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