Preocupación por los últmos casos de envenenamiento de fauna





Las cuatro organizaciones conservacionistas han mostrado su preocupación por los episodios de envenenamiento que está padeciendo la fauna salvaje en la Cordillera Cantábrica; al reciente caso de cuatro buitres y dos alimoches envenenados en Picos de Europa, se suma la muerte este mes de agosto en la montaña palentina de un oso macho, muy envejecido, que según los resultados toxicológicos proporcionados por la Junta de Castilla y León había sido envenenado con carbofurano, un potente insecticida agrícola muy nocivo para la fauna silvestre.

Con este oso, son ya siete los que han aparecido envenenados en los últimos años en la Cordillera Cantábrica, seis de ellos muertos:
- Marzo/1998. Cangas del Narcea (Asturias). Hembra joven envenenada con Carbofurano, que pudo ser recuperada.
- Mayo/2000. Cervantes (Lugo). Macho joven envenenado con Carbofurano.
- Junio/2000. Degaña (Asturias). Macho adulto envenenado con Carbofurano.
- Junio/2001. Triollo (Palencia). Hembra adulta envenenada con Aldicarb.
- Septiembre/2005. Cervera de Pisuerga (Palencia). Oso joven envenenado con Aldicarb.
-Noviembre/2005. Somiedo, Asturias. Oso adulto envenenado con Estrictina.
- Agosto/2007. Cervera de Pisuerga (Palencia). Oso adulto envenenado cono Carbofurano.
Los carbofuranos, al igual que el Aldicarb, son derivados de los carbamatos, utilizados como plaguicidas de manera habitual y que se han convertido en los venenos más frecuentes en la Cordillera, a pesar de que la legislación vigente restringe su comercialización y regula de forma estricta su aplicación al estar incluidos en la categoría de “Muy Tóxicos””. En algunos casos, incluso los prohíbe: así, el uso de Aldicarb ha sido prohibido por la Comisión Europea desde septiembre de 2004; en el caso del carbofurano, una reciente decisión de la Comisión (13 de junio de este año) establece que a partir del 16 de junio queda prohibida la autorización de productos fitosanitarios que contengan carbofurano, y las autorizaciones de los productos que lo contengan deben ser retiradas antes del 13 de diciembre de 2007. A pesar de ello, existe una total libertad en la adquisición y utilización de forma ilegal de estos productos, por lo que es necesario reforzar las medidas de control para evitar que circulen libremente por la Cordillera.
“La buena marcha de la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica, donde el año pasado se registró un nuevo record en la presencia de osas con crías (18 osas paridas y 38 oseznos) no puede verse empañada por la presencia del veneno. No hay que olvidar que esta especie sigue en peligro de extinción, y que sucesos como los denunciados ponen en riesgo la deseada recuperación”, afirmaron las cuatro organizaciones.
Las organizaciones ecologistas creen necesario que, de manera urgente y en el marco de los respectivos planes regionales contra el veneno, las cuatro CCAA implicadas en la Conservación del Oso en la Cordillera, creen patrullas especializadas en la investigación y persecución del uso de cebos envenenados, integradas por Agentes Medioambientales, de forma similar a la patrulla ya existente del cuerpo de Agentes Rurales de Lérida, que tan brillantes resultados está obteniendo en la lucha contra el veneno.

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