Cambio climático a partir de 2020 -Segunda entrega: almacenamiento de carbono






(Ver Primera entrega: Energías renovables)

En enero, la Comisión presentó una propuesta legislativa sobre cambio climático que incluía una directiva reguladora de la incipiente tecnología de captura y almacenamiento de carbono. El ponente de informe correspondiente en el Parlamento Europeo, el eurodiputado liberal británico Chris Davies, aboga por que este sistema sea obligatorio para todas las plantas energéticas que se construyan en el futuro y que funcionen con combustibles fósiles.
La captura y almacenamiento de carbono busca evitar que el dióxido de carbono resultante de la combustión de fuentes de energía fósiles sea liberado a la atmósfera. Para el Panel Internacional sobre el Cambio Climático de la ONU, este sistema podría contribuir a paliar el cambio climático, ya que el dióxido de carbono es uno de los principales gases de efecto invernadero.

¿En qué consiste?
En realidad, la expresión “captura de carbono” hace referencia a tres tecnologías distintas que difieren en cuanto a su nivel de eficacia, coste y desarrollo; así, es posible hablar de pre-combustión, post-combustión y oxyfuel. En cualquier caso, tras la captura del dióxido de carbono éste tiene que ser transportado a un lugar preparado para su almacenamiento. Como resultado del proceso, el gas no sería liberado a la atmósfera.
Sin embargo, la captura y almacenamiento de carbono supondría un coste añadido al uso de combustibles fósiles. Además, el sistema también precisa de energía para su funcionamiento, lo que supone una pérdida de eficiencia energética: una planta que proceda a la captura y almacenamiento del carbono consume entre un diez y un cuarenta por ciento más energía que otra en la que no se aplique el proceso.

Menos riegos
Como explica el ponente, “hay que construir el equipamiento necesario para separar el dióxido de carbono y una infraestructura de transporte que permita el acceso a los lugares apropiados para el almacenamiento, y después también hay que pagar por los almacenes”. En cualquier caso, Davies recuerda que el dióxido de carbono es un gas que se produce y almacena de forma natural, y que la captura y almacenamiento de carbono comporta menos riesgos que otros sistemas.
La propuesta realizada por la Comisión en enero no prevé que la captura y almacenamiento de carbono sean obligatorios, sino establecer un marco normativo para la gestión de riesgos medioambientales que supere algunos de los obstáculos que plantea la legislación actual. Sin embargo, Davies considera que debería ser obligatorio para todas las plantas energéticas de nueva construcción, y apuesta por impulsar el sistema “premiando” a las empresas que lo utilicen con una “bonificación” en el sistema de comercio de emisiones. “Los primeros en utilizarlo serían recompensados por un período determinado”, explica, agregando que “la captura y almacenamiento de carbono no es la panacea, pero ayudaría a que el mundo disponga de más tiempo para desarrollar tecnologías sin carbón”.

Davies sobre Davies
El eurodiputado Chris Davies, de 54 años de edad y procedente del noroeste de Inglaterra, forma parte del Parlamento Europeo desde 1999. Asegura que los programas televisivos sobre el aumento de la contaminación emitidos en los años 70 llamaron su atención sobre la problemática del calentamiento global y fueron la primera fuente de “inspiración” para su posterior implicación política.
A finales del mes de mayo, Davies presentará su proyecto de informe, cuya votación en la comisión temporal sobre Cambio Climático de la Eurocámara está prevista para octubre.

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