EDITORIAL NOVIEMBRE 2007

La “Generación del Cambio Climático”

La reunión de los expertos del IPCC de Valencia finalizó con dos conclusiones importantes, apuntadas ya en los últimos años; que el Cambio Climático es “inequívoco y evidente”; y que “se establece una correlación clara entre la acción del hombre y el calentamiento del planeta”.
Ambas sentencias implican que a partir de ahora NO se debería discutir acerca de la certeza o veracidad del cambio climático.
Esto va a desorientar a mucha gente que aún pensaba (en voz baja, eso sí) lo mismo que Mariano Rajoy manifestó en público hace algunas semanas. Así pues, veremos qué actitud toma el Partido Popular ante este problema de cara a las elecciones generales de marzo. De momento ha fichado como asesor de imagen a Antonio Sola y, a juzgar por lo que sabemos de su trabajo en varios países iberoamericanos, entre sus prioridades no figura en absoluto la ecología ni el problema del Cambio Climático. ¡Veamos cuáles son las líneas de trabajo del nuevo equipo para convencer a la ciudadanía de que el máximo representante del segundo partido español se interesa por el medio ambiente! Aunque en realidad no resulta difícil: Basta con prometer “más” y “mejor” que el primer partido. Como en este país, no se piden cuentas acerca de despropósitos tan desmesurados… Estamos seguros de que en marzo de 2008, nadie recordará ya al “famoso” –y desdichado- primo de Rajoy, y millones de españoles pensarán que el PP tiene un compromiso “real” en materia ecológica y una estrategia política enfocada a la protección del del medio ambiente.
Mariano Rajoy sólo comentó en voz alta algo que mucha gente piensa en estos momentos. Cuando se habla del Cambio Climático con conocidos, compañeros de trabajo, vecinos, amigos, familiares…, comprobamos que muchas veces están de acuerdo con las palabras del máximo representante de la Oposición –nunca mejor aplicado el término en un medio ecologista-, pero no se atreven a decirlo porque intuyen que una parte de la ciudadanía sí valora este problema como uno de los más importantes de la sociedad actual, y ante el temor de quedarse sin argumentos o de parecer “retrógrados”, callan. Afirmaciones tan rancias y torpes como la expresada por Rajoy en su día se escuchan a menudo: “Para que ocurra eso, faltan por lo menos cien años”. Mi amigo Matías me ha contado que recientemente ha dejado de hablarse con algunos colegas por soltarle barbaridades semejantes: “… cuando lo oí, no supe cómo comportarme”, me dijo con la expresión todavía de estupefacción.
Es el paso del tiempo y no un partido político, una institución, una asociación o una corriente de ideas oportunista, lo que da o quita la razón a las personas, a la vez que las sitúa en el lugar correcto, y permite a los ciudadanos juzgar las conductas de los personajes públicos, entre ellos, los políticos que nos han tocado en suerte. Con la Naturaleza ocurre exactamente lo mismo: Es también el paso del tiempo el que va a dejar bien claro lo que se ha hecho bien o mal al respecto. Una deficiente gestión en este sentido ocasionará la pérdida del ecosistema, lo que pagaremos con carencias en la salud y en la calidad de vida. Si se cuida de forma responsable, el entorno se presentará espléndido ante nosotros. Es un verdadero placer pasear por los lugares que han estado bien protegidos a lo largo de los años y conservan el sabor inconfundible de lo auténtico y genuino, de lo asilvestrado (una palabra preciosa).
Estos triunfos no se pueden mostrar en mítines porque son difíciles de percibir “in situ”, al igual que las mejoras sociales, que sólo se valoran con el paso de los años, con el tiempo, justo lo que nos falta en la actualidad.
Pasó la “Guerra Fría”, cayó el muro de Berlín y ahora formamos parte de la “generación del cambio climático”. Tenemos que asumir el momento que nos ha tocado vivir y nuestra obligación es participar en las acciones “reales” encaminadas a resolverlo. El primer paso es aceptar de una vez que es “inequívoco y evidente” y que sólo nosotros podemos solucionarlo sin gastar ni un segundo más en cuestionarlo. Es hora de que pasemos a la acción.


EDITORIAL OCTUBRE 2007

Fue a finales de enero de 2007 cuando BLOGECOLOGICO (un blog más de Magnoliart, Sociedad de Comunicación SL) lanzó su primera noticia. Cumplidos nueve meses, nos a acercamos a las casi mil noticias publicadas en torno al MEDIO AMBIENTE y el CAMBIO CLIMÁTICO (palabras mayúsculas).
Blogecológico ofrece a los lectores toda la información procedente de los gabinetes de prensa de los organismos institucionales, de los grupos ecologistas, de las empresas y de otras entidades que tengan algo interesante que decir.
Nuestro objetivo es dar la actualidad de este sector que tanta importancia merece y es precisamente esta relevancia la que lo convierte en un lugar idóneo para la demagogia y el oportunismo.
Con este primer editorial queremos hacer una declaración de intenciones, implicarnos y opinar. Intentaremos ver siempre la botella medio llena y apoyaremos las conductas, actitudes y proyectos positivos, vengan de donde vengan. Vamos a introducir algunos cambios de imagen en el blog como la inclusión de fotografías y vídeos, resúmenes de noticias (entradillas), un editorial mensual y un “Rincón Verde de Opinión”, donde se incluirán vuestras ideas, crónicas, artículos y opiniones.
Una vez “presentados”, vayamos al tema: En estos nueve meses hemos constatado lo siguiente: Los Gobiernos se reúnen para tratar temas del cambio climático, regular y legislar con respecto a las emisiones, promover una cultura ecológica en la ciudadanía, etc, …, pero algunos de esos encuentros sólo remiten a citas posteriores y a veces ni siquiera llegan a acuerdos imprescindibles, como la aprobación de presupuestos, cuya cuantía es casi con toda seguridad la que se gastan en viajes. Kioto, Montreal –aunque es una excepción en cuanto a aprobación de planes se refiere–, Río de Janeiro, Viena, París, Nueva York, próximamente en Bali, y un largo etc…, son capitales que están en la agenda ecológica del planeta, pero los resultados entre unas y otras convocatorias se parecen demasiado como para valorar avances verdaderamente claros y sobre todo urgentes.
Sin embargo, comienza a haber datos positivos, atribuibles a que la economía a gran escala empieza a hacerse, inevitablemente, ecológica. Comienza a aparecer cada vez con más frecuencia el concepto Economía Ecológica. Como sabemos, el dinero lo mueve todo y pone en marcha o frena iniciativas según sea el balance de resultados. En este caso, los datos económicos empiezan a ser contundentes. El famoso informe Stern ya apuntaba algo en esa línea y ahora se ha ratificado en Nueva York: El coste de la lucha contra el cambio climático se estima en torno al 1% del PIB mundial, mientras que la cuantía de la no inversión en dicha lucha podría suponer la pérdida de entre el 5 y el 20% del PIB mundial (tomando como datos las previsiones del IPCC). Las cifras están claras. Resulta más rentable invertir en el freno de la emisión de gases de efecto invernadero que no hacerlo. Es una buena noticia con un trasfondo triste. Sólo nos afecta lo que nos toca el bolsillo.
Ahora “solo” queda empezar a trabajar en ello. Los científicos y expertos dan un tiempo máximo de diez años para ponerse en marcha. Cada país deberá asumir responsabilidades en función de su nivel de desarrollo y todos han de comprometerse a actuar, sin buscar estrategias para apurar los plazos. Vamos a entrar todos en este proyecto con honestidad para no desgastarlo con frases hechas que sólo sirven para vaciar el contenido del mismo.
Iniciemos un camino que nos enorgullezca y nos llene de satisfacción. Se trata nada menos que del futuro de nuestros hijos. Todos debemos participar y sacar el máximo partido desde nuestras posiciones: Los grupos ecologistas han de continuar con su contagioso activismo; los diferentes gobiernos deben mostrar su capacidad para actuar; las empresas pueden ser más rentables si afrontan el compromiso medioambiental; y los ciudadanos podemos contribuir con infinidad de actitudes y conductas, como la separación de residuos, el reciclaje, el ahorro de agua y la utilización de bombillas de bajo consumo.
Compromiso, responsabilidad y acción, tres términos cargados de significado que nos ayudarán a cuidar este maravilloso planeta.

Mil gracias por vuestro tiempo. En cierto modo, también es compromiso.

Octubre de 2007



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